La única medalla de oro olímpica del hockey sobre patines
El 7 de agosto de 1992, en el Palau Blaugrana de Barcelona, ocurrió algo que nunca volvería a repetirse: el hockey sobre patines disputó su única final olímpica de la historia. Argentina estaba ahí. Y Argentina ganó.
El Comité Organizador de los Juegos de Barcelona había impulsado la inclusión del deporte como exhibición por la enorme popularidad que tenía en Cataluña, donde clubes como el FC Barcelona y el Reus Deportiu eran potencias mundiales. Doce selecciones compitieron. Solo una se llevó el oro.
Argentina no arrancó bien. En la fase de grupos perdió contra Estados Unidos en un partido que las crónicas de la época describieron como muy violento. Pero el equipo de Miguel Gómez —el mismo que había ganado en Novara ocho años antes— se recompuso con autoridad: venció a Brasil (3-1), a Italia (7-3) y a Holanda en el camino a la final.
Del otro lado esperaba España, el anfitrión, en su propio estadio. Los tres hermanos Cairo —Pablo, Alejandro y Gabriel— eran parte de ese equipo argentino, junto a Diego Allende, Guillermo Herrmann, José Luis Páez y Roberto Roldán. Una generación de jugadores que vivían y jugaban en Europa pero cuando se ponían la camiseta celeste y blanca transformaban el nivel.
La final fue un partido de película. España arrancó dominando y se puso en ventaja. Argentina reaccionó: Pablo Cairo convirtió un golazo de espaldas al arco. Páez sumó el segundo. El 5-2 parcial parecía encaminado hacia el festejo argentino, pero España hizo lo imposible: tres goles en un minuto llevaron el partido al suplementario (5-5).
En el tiempo extra, el duelo fue de intensidad máxima. Páez rompió el empate. España igualó de nuevo (6-6). Entonces llegó Diego Allende, dos veces en las jugadas finales, para escribir el resultado definitivo: Argentina 8, España 6. Oro olímpico.
Como deporte de exhibición, las medallas no contaron para el medallero general. Pero para el hockey sobre patines y para Argentina, aquella noche en el Palau Blaugrana fue —y sigue siendo— la cima histórica del deporte.

El palo de esta final
Barcelona 92
El Barcelona 92 está diseñado para arqueros. Para los que saben que un solo partido, una sola noche, puede bastar para entrar en la historia. Igual que Guillermo Herrmann en el Palau Blaugrana.

