Goleada histórica en tierras brasileñas
El 30 de septiembre de 1995, en el Estadio Geraldao de Recife, Brasil, Argentina goleó 5 a 1 a Portugal y se consagró campeón mundial por tercera vez. Fue la confirmación de una generación brillante: varios de los que habían ganado el oro olímpico en Barcelona tres años antes seguían en pie, y seguían ganando.
San Juan festejó de nuevo. A partir de las 14 horas de ese día, la ciudad se paralizó frente a la radio. Cuando terminó el partido, las calles se llenaron de bocinas, banderas y gritos.
El camino a la final no fue sencillo. En las semifinales, Argentina necesitó de todo su carácter para eliminar a España en un partido que, al terminar 3-3 en tiempo reglamentario, debió resolverse por penales (2-0). La imagen de José Luis Páez arrodillado, llorando, con los brazos levantados al cielo al final del partido, quedó grabada en la memoria de todos los que siguieron ese torneo.
En la final, frente a Portugal, el equipo de Miguel Gómez salió a dominar. Facundo Salinas abrió el marcador antes de los 10 minutos con un pase cruzado de Páez. Diego Allende marcó el segundo desde el punto de tiro libre. Portugal descontó a través de Rui Lopes, pero en el segundo tiempo Francisco Velázquez recuperó la bocha en mitad de cancha y fue solo hasta el gol. Luego llegaron Páez y Roldán para cerrar el 5-1.
El plantel que ganó en Recife fue el mismo que había ganado el oro olímpico en Barcelona: Gabriel Cairo, Pablo Cairo, José Luis Páez, Diego Allende, Roberto Roldán, Guillermo Herrmann, junto a incorporaciones clave como Facundo Salinas, Francisco Velázquez, Alejandro Rodríguez y Raúl Monserrat.

