Después de 16 años, el regreso más esperado
Hacía 16 años que Argentina no ganaba un campeonato del mundo. Desde aquella final en Reus donde Gabriel Cairo convirtió el único gol, el hockey sobre patines argentino había llegado a cuatro finales más —y las había perdido todas, siempre ante España, siempre por un gol.
El 27 de junio de 2015, en La Roche-sur-Yon, Francia, todo eso terminó. Y terminó de la manera más contundente de la historia: 6 a 1.
España llegaba a la final siendo la máquina más imbatible de los últimos 12 años en cualquier deporte de equipo: 71 partidos sin perder. 68 victorias y 3 empates. Cinco campeonatos mundiales consecutivos. El reinado más largo de la historia del hockey sobre patines.
Argentina los había enfrentado en las últimas tres finales: 2003, 2007 y 2011. Las tres veces, España ganó. Las tres veces, por un solo gol.
En La Roche-sur-Yon, el equipo de Darío Giuliani —con nueve jugadores oriundos de San Juan— salió a romper esa historia. España se puso en ventaja apenas a los cuatro minutos con un gol de Jordi Bargalló. Parecía que la historia se iba a repetir.
Pero entonces entró Lucas Ordóñez, recién incorporado al Barcelona, y cambió todo. Ordóñez marcó el empate y dos tantos más. David Páez, que iba a anunciar su retiro después del partido, convirtió dos goles con 39 años. Carlos Nicolía cerró el marcador. 6 a 1. Final. Campeonato.

El palo de esta final
La Roche 2015
El La Roche 2015 es el palo de la máxima potencia. De la goleada que nadie esperaba. Fue diseñado para el jugador que no baja los brazos cuando está perdiendo, que sabe que el partido puede cambiar en cualquier momento. Como cambió aquella noche en Francia.

